Sonata para cello y piano en sol menor, Op. 19, III. Andante
Asier Polo y Marta Zabaleta
Rachmaninov
Existe una larga línea ascendente in crescendo. El piano entra con un delicado tema de carácter íntimo y apasionado. A continuación, el cello expande la obra de un modo expresivo y de intensidad matizada. Remarcado aspecto místico, casi metafísico… Rachmaninov trasciende los límites de la obra.
Esa línea ascendente que antes mencionábamos alcanza un clímax poderoso, a partir del cual el tercer movimiento finaliza suavemente como si de una caricia eterna se tratara. Colores con aroma a incienso, a pasión, a repetición obsesiva de notas aisladas. La sonata refleja quizá el estado de la mente y el corazón de Rachmaninov.
La capacidad del cello de transportarnos a estados de ternura expresiva. La larga línea melódica con un cierto toque de emoción nostálgica. La obra sale de los límites del soporte y queda en manos de la imaginación.
El blanco representaría un espacio sonoro donde la tierra roja y el rojo de cadmio van desarrollando un entramado musical de ascenso en el que el piano y el cello se funden hasta sus últimas consecuencias. La sombra natural representa ese punto de nostalgia que la obra posee.
Asier Polo y Marta Zabaleta son los artistas de mi interpretación plástica destacando su cromatismo, su fuerza y pasión en general en la obra y especialmente en este movimiento.